La pregunta por alcanzar la vida eterna es una constante en los cristianos, y la respuesta es un secreto a voces, es algo oculto a la vista de todos, es la Buena Nueva anunciada por Jesús, la buena que será siempre nueva y la nueva que será siempre buena; pero a pesar de ser tan visible el ser humano no la ve, o no la quiere ver, pues la decisión por el Reino anunciado por Jesucristo exige unas renuncias, unos sacrificios, pues Lo que pide Jesús es radicalidad, quien quiera seguirlo debe negarse a sí mismo y cargar con su cruz.
Pasos para ganar la vida eterna
Disminuyo yo: En primer lugar, hay que decir que para seguir a Jesús hay que renunciar a uno mismo, negarse a uno mismo, eso quiere decir que la lucha es contra uno mismo, contra su ego, contra sus propios intereses, contra sus propios deseos, contra sus propios planes, ya lo decía Juan el Bautista, conviene que Cristo crezca y que yo disminuya, en términos de San Ignacio de Loyola, volver al amor primero, renunciar a los amores temporales para vivir el amor eterno.
¿Cuáles deben ser tus renuncias para seguir a Cristo?
Abro el corazón: A medida que vamos avanzando en las renuncias empieza a llegar la luz, la puerta de nuestro corazón comienza a notar que esas renuncias son benéficas para nuestro ser, buenas para nuestra felicidad, reconfortante para nuestra alma, organización para nuestra vida; comienza a notar que todo funciona mejor, que aunque hayan situaciones complejas se tiene fuerza y tranquilidad para enfrentarlas. Se permea nuestro corazón con la palabra de Dios y la fe crece.
¿Acudes diariamente a la palabra de Dios? ¿permites que la palabra de Dios ilumine tu vida?
Cristo crece: Quiere decir lo anterior que cuando dejamos que la luz entre en nuestro corazón, Jesucristo comienza a crecer, hemos dejado atrás al ser humano viejo y empieza a fluir el ser humano nuevo al que Jesús le ha dado vida nueva. Tus acciones comienzan a ser diferentes y tu ni siquiera te das cuenta, simplemente la palabra de Dios se vuelve eficaz en tu vida, tus relaciones mejoran, te vuelves más paciente, más tolerante, más tranquilo ante las situaciones adversas, se nota en tu relación familiar, en tu hogar comienza a brillar la luz, en tu trabajo fluyen las ideas, te sientes realizado con lo que haces, tienes horizontes, planes, luchas y personas por las que quieres darlo todo.
¿Sientes algunas de estas cosas en tu vida? o ¿estás muerto en vida?
Tengo vida eterna: En ocasiones pensamos que la vida eterna comienza cuando morimos, pero por experiencia propia puedo decir que la vida eterna comienza cuando recibes a Jesucristo en tu corazón, en el momento que comienzas a caminar de la mano de Jesús quieres negarte a ti mismo y anhelas que la voluntad de Dios se haga en tu vida, anhelas su alegría, su gozo, su amor, anhelas abandonarte en sus brazos para que te lleve como un papá lleva a su niño amado, a su hijo necesitado, anhelas permanecer con él, que el se convierta en tu centro, en tu principio, en tu final, en tu alfa, en tu omega, en el fuego que arde y que enciende tu vida con la misericordia eterna.
¿Has sentido un amor que llene todos tus vacíos y acompañe todas tus soledades?