LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA
El justo por su fe vivirá
Lectura de la profecía de Habacuc.
SEÑOR, ¿no eres, desde siempre, mi Dios?
¡Oh, Santo, que no muramos!
Señor, lo pusiste para sentenciar;
¡oh, Roca!, lo estableciste para juzgar.
Tus ojos, puros para contemplar el mal,
no soportan ver la opresión.
¿Por qué, pues, ves a los traidores y callas,
cuando el malvado se traga al justo?
Tratas a los hombres como a peces del mar,
como a reptiles sin dueño.
Los atrapa a todos con su anzuelo,
los arrastra con su red;
los amontona en su barca
contento y alegre.
Por eso ofrecen sacrificios a su red
e incienso a su barca,
pues en ellos tienen su sustento,
su ración y comida abundante.
¿Seguirá vaciando su red,
asesinando pueblos sin compasión?
Aguantaré de pie en mi guardia,
me mantendré erguido en la muralla
y observaré a ver qué me responde,
cómo replica a mi demanda.
Me respondió el Señor:
«Escribe la visión y grábala
en tablillas, que se lea de corrido;
pues la visión tiene un plazo,
pero llegará a su término sin defraudar.
Si se atrasa, espera en ella,
pues llegará y no tardará.
Mira, el altanero no triunfará;
pero el justo por su fe vivirá».
Palabra de Dios.
SALMO
Sal 9, 8-9. 10-11. 12-13 (R.: 11b)
R. No abandonas a los que te buscan, Señor.
V. Dios está sentado por siempre
en el trono que ha colocado para juzgar.
Él juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud. R.
V. Él será refugio del oprimido,
su refugio en los momentos de peligro.
Confiarán en ti los que conocen tu nombre,
porque no abandonas a los que te buscan. R.
V. Tañan en honor del Señor, que reside en Sion;
narren sus hazañas a los pueblos;
él venga la sangre,
él recuerda
y no olvida los gritos de los humildes. R.
SANTO EVANGELIO
Mt 17, 14-20
Si tuvieran fe, nada les sería imposible
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, de rodillas, le dijo:
«Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre mucho: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos y no han sido capaces de curarlo».
Jesús tomó la palabra y dijo:
«¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes, hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo».
Jesús increpó al demonio y salió; en aquel momento se curó el niño.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte:
«¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?».
Les contestó:
«Por su poca fe. En verdad les digo que, si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a aquel monte: “Trasládate desde ahí hasta aquí”, y se trasladaría. Nada les sería imposible».
Palabra del Señor.
